|
| Por: Lauro Leal Morales, Manager Creativo de Sr. Smith br /> ¿A cuántas personas conoces que se han dejado llevar por su ego, con resultados no muy gratos? Lo mismo le sucede con algunas marcas, no dejes que la tuya sea una de ellas. Cuando hablamos del ego normalmente pensamos en personas cuyo culto a su propia personalidad es tan grande, que resulta en un alto grado de incomodidad para los “simples mortales” que coexisten con ellos. Pues bien, algo similar sucede con las marcas, lo cual, con el tiempo pasa a ser un instrumento de autodestrucción de éstas. La confianza que da construir una marca Sin duda, una de las acciones más rentables que toda empresa puede hacer es construir una marca. |
“Soy grande, me olvido de lo demás”
El autor Al Ries, en su libro “las 22 leyes del marketing” habla de manera clara, simple y contundente de un gran riesgo que conlleva toda marca en su proceso: “El éxito suele preceder a la arrogancia, y la arrogancia al fracaso”. No hay que darle muchas vueltas a la cabeza para entender este enunciado del Dr. Ries, esto ha sucedido muchas veces, tanto para productos, marcas e incluso empresas; pero “traduciéndolo” a lenguaje del día a día, si te olvidas de lo que allá afuera necesitan y esperan los consumidores sobre tu marca, creyendo que tus productos son el centro del universo, te vas acercando a un punto donde comenzarás a perder conexión con tu mercado y por consiguiente con tu realidad como marca y pocas cosas son tan peligrosas en marketing como esto.
SI TE OLVIDAS DE LO QUE ESPERAN LOS CONSUMIDORES DE TU MARCA COMENZARÁS A PERDER CONEXIÓN CON TU MERCADO
El marketing de “ver hacia dentro, observar hacia fuera”
Hay varios ejemplos de marcas que fueron grandes jugadores y su arrogancia les llevó a una tremenda ceguera autoimpuesta, cito el caso de algunas firmas de desarrollo de software en la actualidad, quienes poco a poco han ido perdiendo el “edge” de su marca, ante la llegada de nuevas maneras de consumir tecnología por parte del usuario allá afuera. Y qué decir de ciertas firmas transnacionales que llegan a mercados como el mexicano mediante adquisiciones de empresas nacionales, para luego matar marcas con gran arraigo –y participación de mercado- en el país, en pro de meter con calzador sus marcas, olvidándose de observar hacia fuera y concentrándose sólo en sus marcas. “Mi marca es grande, deseada por los consumidores de varios países en el mundo, por lo tanto ustedes acá en México deberán desearla también, así que mataremos la marca mexicana que nos da participación ahora, para que nuestra marca global sea ahora su realidad local”. Ese podría ser el esquema de pensamiento de algunos directivos de marketing de estas trasnacionales. Un claro ejemplo de cuando se deja de observar –no solo mirar- hacia fuera, para concentrarse en lo que “yo digo que soy”. A esto le llamo el “Ego destructor de una marca”.
| |